Por David Cano Si se me hubiera dado la oportunidad de elegir quién ser antes de nacer, seguramente hubiera escogido sin más ni más, devenir en un white trash y no en otra cosa. No se puede encontrar mayor grado de beatitud que formar parte de la escoria de la escoria, Dios mismo sabe que…
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El Brujo
Por Rubén Aguirre Peregrino Tan pronto se abrieron las puertas de la línea 1 del metro allá por 1969, entraba, junto a miles de azorados mexicanos, Miguel Mata Morales “El Brujo”; 16 años tenía en la tierra en ese entonces. Guitarra en funda, voz precisa y destemplada, se subió en Zaragoza y en Moctezuma las…
El jazz del Cadejo
Por Sady Colin A Milton W. Dicen que si se te aparece es malo, yo no lo creo; todo lo hice por recuperar a mi chavito. Él sí me dolió. Total, las viejas van y vienen, pero los hijos… los hijos son otro pedo. Y así como me ves, ahorita puedo enrollar el churro sin…
Los amantes de Latmos
Por Carlos Castro Castillo Habes somnum imaginem mortis eamque cotidie induis. Cic., Tusc., I, XXXVIII, 92. Hospital Latmos, 4 p.m. —¿Familiares del señor Endimión?— gritó una enfermera desde la entrada de terapia intensiva. Una bella joven se levantó al instante. —¡Soy yo!—, anunció mientras se acercaba a la enfermera. —Dígame, ¿cómo se encuentra Endimión?— preguntó…
Ejercicio de digitación
Por Fernando Cervantes Radzekov Hace muchos días que no estoy en contacto con la computadora, o al menos no como para estar escribiendo por largo rato. Según yo, uno debe de escribir al menos una hora al día para que los dedos no pierdan la costumbre, para que el ingenio siempre tenga la suficiente presteza…
Vivir en una calle llamada Venezuela
Por Nérvinson Machado Ahora que me toca vivir en una calle llamada Venezuela, aquí en el extranjero, y que puede convertirse en un oasis o en el espejismo de un oasis, el insomnio de nuevo me ataca y salen algunas reflexiones. Aquí van: El que le colocó el nombre a la calle nunca se enteró…
A veces nos habitan
Desde pequeña he oído a los demás hablar del mañana con la naturalidad del que posee algo de dinero y tiene la certeza de que le alcanza bastante bien para ir y comprar algo en la tienda, pero lo único cierto es que el mañana no es más que una representación de nuestra necesidad por permanecer en el mundo, de la constante negación de ser algo menos de lo que somos hoy.
El barbero de la Donceles
Por Lilum En la vieja calle de Donceles, si eres atento, entre los húmedos edificios coloniales, pide auxilio una peluquería inmemorial que se hunde. Y, sin mover un sólo pelo grueso y retorcido que sale de su oreja, como rama de árbol, está Don Francis con su protuberante panza entre los postes de colores que…
