Lunario de ojos abiertos

Por Gibran Castillo Ordoñez a Juliana Juárez Peña  1) voltear la luna para ver si del revés resulta botánica silvestre 2) la contemplo al acercarme a ella dudo como quien duda allá abajo y también la contempla 3) la luna se mueve la luna se mueve a campo traviesa la luna se muere a campo…

Whisky sour

Un ensayo de la escritora Diana Jiménez Thomas sobre la maternidad.

Cristal oscuro

Por Cielo Dafne Vargas Meza Tuve el nombre de Dios en mi boca tuve el nombre de Dios en mi boca, luego le traicioné. Sentí mis pasos estancarse en la tierra, luego resbalé.  Pedí perdón cuarenta y dos veces. Miento, fui indolente, disfruté de aquel placer luego, ¡luego! fui presa de mis reveses. Poco a…

La ciudad indiferente

La escritora Gabriela Garay nos comparte un ensayo sobre el recorrido por la ciudad.

Perder el tino

Por Alicia Carrera Dale dale daaaaale… ―¡Toma el palo y dale duro!  ―¡Vamos, Jorge, tú puedes!  ―¿Qué te pasa? ―¡Tú puedes! ―¿Vas a llorar? ―¿¡Qué, no eres hombre!?  no pierdas el tino… La canción y los gritos de mi padre retumbaban en mis oídos. Estoy segura de que en los de mi hermano Jorge también….

Fuego a la policía

La escritora Stivaleit Guerrero, autora de Taxisa (Libros del Marqués, 2019) nos regala un poema inspirado en un hecho real.

Mermelada con hormigas

Por Emiliano PérezGrovas Zapiain Una caricia extraña cruzó su antebrazo, llegó hasta el codo y bailó por unos segundos en su piel. Agustín miró hacia la dirección del cosquilleo esperando encontrar las largas uñas de su mamá. En cambio, descubrió una hormiga.  Asustado, agitó la mano y tiró al insecto a la mesa. El animal…

Año nuevo

Por Juana R. Entre la penumbra, una silueta se dirige hacia el final del pasillo. Discreta, toca la puerta de la vivienda marcada con el número 201 de la colonia 15 de Agosto. Justo en ese momento, el reloj de la iglesia de Nuestra Señora del Refugio repica 12 campanadas; la silueta parece asustarse. Miro…

Lost in Translation

Por Renata Ruano   Quiero desaparecer en Japón al lado de Scarlett Johansson y Bill Murray. Sin reglas ni lenguajes, solo el tacto de una comprensión sutil sin precedentes. Piscinas y silencios. Viajes en soledad. Música que lo calla todo. Máquinas cuya función parece esconderse en un manual bajo tierra. Y pelucas rosas para fingir…