Por Estela Guerra Garnica Todos los que escribimos poesía escribimos fundamentalmente para nosotros; sólo cuando los demás nos escuchan —y eventualmente nos aplauden—, comprobamos si la experiencia ha valido la pena. Sin embargo, incluso como poetas nos sometemos en todo momento a una ética y una estética, quizá no escritas, pero reales. Éstas se ven…
