Sobre el placer de escribir cartas 

Por Natalia Bocanegra Antaño, la gente escribía cartas. Recuerdo que mi abuela María las mandaba de Guadalajara, no las escribía ella, pues era analfabeta, las dictaba a mi tío Arturo que solía divertirse agregando alguna que otra broma de la que seguro no se enteraba ella. No puedo dejar de imaginar la escena.  Estas cartas,…