Híkuri

el

Por Wilson Díaz

En Híkuri (Malpaís, 2014. Colección Archivo Negro de la Poesía Mexicana), de José Vicente Anaya (Villa Coronado, Chihuahua, 1947), asistimos a una tendencia de la contracultura en donde se instaura la marginalidad en concordancia con el rock y la música de los años 60. 

Además, como en un ritual poético de mantras José Vicente Anaya engarza la sonoridad estridente y contestataria del Movimiento Beat destacando la voz y el pensamiento de Ginsberg, Burroughs y Kerouac entre la música de los Beatles y los Doors. Toda esta maquinaria de influencias musicales y poéticas presiden la fuerza poética en donde Anaya hace el viaje de su yo poético entre la propulsión de naves esféricas que van de adentro hacia afuera. 

De esta manera el alma del poeta grita desorbitada, combativa y vuela hasta perder el infinito. 

EN ESTA PROPULSIÓN DE NERVIOS /

¿Qué ves, 

en el lugar que pisa tu cabeza?

No más que calaveras en retoño

ENTRA EL CENTRO GRAVITACIONAL / 

ESTALLA

Para volver a la locura

el alma grita / crótalo

repiqueteando con cascos de caballos /

corcel de un bandido que se roba el tiempo y 

combate cargado de anémonas y bombas

POR UN VIAJE-DESORBITACIÓN

Las naves que exploran el espacio

No vuelven; 

vuelan hasta perder el infinito… 

La trayectoria que se desprende en esta obra de Anaya viaja con la imagen de las emociones que restallan en un tiempo trascendente al límite, ya que el poeta nos invita al viaje donde no existe retorno; al contrario, cada experiencia se confabula con la sucesión de espacios que viven y sufren el vértigo de la fragmentación, el juego del espacio intercalando palabras, signos, exploraciones de sentido poético entre la ficción de la sinestesia. 

Abro ventanas que limitan órbitas

y busco la ciega luz que yo genero

en este lugar deshabitado en que estoy

de soledad dando de

tumbos

entre petardos a quinientas mil

a mil quinientas semanas por segundo / o en la 

negrísima luz resplandeciente / en el Océano 

Negro

de mi pecho: 

donde una muchacha triangular y esférica

me declama sus versos

cantándole al crepúsculo de una ciudad distante

y 

yo la escucho

desde las nubes rojas que bajan de la carretera

para clavarse en las montañas / y en este viaje

cada neurona me platica un sueño 

Se podría también establecer en Híkuri una semejanza con varios autores del haiku clásico japonés (Bashoo, Buson, Sokan, entre otros). En donde el trazo de su obra persiste en la tradición clásica y nos remonta al paisaje respetado y fluyente de la poética de un espacio tupido de cuevas, cabañas, montañas, desfiladeros, ríos como antecedentes hacia la búsqueda interior de la palabra que cobra aún más fuerza cuando se sustenta con la experiencia iniciada. 

/ Los cantos Wikiráriame y Nawajíriame son para la

felicidad donde se expresan espíritu y cuerpo / 

cantos y danzas en el Tutuguri y el Tónari / ilu-

minaciones y respeto con el Híkuri; borrachera,

bromas y carcajadas con el Batari / Asambleas

de tribus para determinar la justicia e individual / REUNIONES DE RE-CONO-

CIMIENTO / y los vecinos viven a tres, cinco,

hasta diez kilómetros de distancia (las “ciudades”

destruyen la autonomía de los individuos) / se 

puede vivir en cañadas, cumbres, mesetas, desfiladeros / 

playas de lagunas o ríos / cada quien

duerme en el lugar más adecuado: árbol, cueva,

cabaña, semi-cueva, pasto (la LIBERTAD no 

es un concepto hueco relleno de moho en la ca-

beza) / En las habitaciones: intimidad libertaria:

____ En las reuniones: comunión solidaria (todo

esto es real y cotidiano) / / / / / No se deben 

construir grandes edificios sólidos porque atan y 

separan, encubren a los sanguinarios / / / / /  

Existe en Híkuri una convicción del riesgo creativo como una dimensión lingüística a metamorfosear ritmos con imágenes ancestrales, donde pervive la multiplicidad de las tradiciones míticos literarias. Es decir, Híkuri escribe y renombra la felicidad y la expresión del espíritu a través de los cantos y las danzas míticas de rarámuri. En el viaje del pensamiento libertario y poético en la escritura de Vicente Anaya, el verso cumple la inmanencia de la identidad cosmogónica de una tribu que puede también ser Híkuri entre carcajadas, Tónari, borracheras siempre hacia la búsqueda de la poesía como interioridad hacia una habitación que vive y se mantiene desde dentro de lo reflexivo e instintivo.

Entre un laberinto de acertijos, el lector de Híkuri bucea entre los recovecos de la luz, el canto y las invocaciones de la luna que se fuga entre los labios de los coyotes en el archipiélago de la ciega luminosidad. 

Toda la intencionalidad de su obra brilla en sus palabras célebres cuando se festeja y a su vez examina que la importancia de un poeta es estar convencido con una convicción de su obra, de su creación. Allí es donde Híkuri, de José Vicente Anaya, emerge y reivindica la magia que existe en el arte de la poesía.   

Foto: Malpaís ediciones

Wilson Guillermo Díaz Rodríguez (Bogotá, 1978). En proceso de grado en Estudios Literarios en la Universidad  Autónoma de Colombia. Ha sido promotor de literatura infantil y juvenil en espacios no convencionales desde el año 2006. Ha desarrollado talleres de lectura para niños y jóvenes. Algunos de sus poemas han sido publicados en la Fundación y Editorial DomingoAtrasado. Obtuvo el segundo premio en la categoría de ciencias humanas por su ensayo Ojos erectos, presentado en el Vigésimo Sexto Concurso Estudiantil “Fernando González” en el 2011 y el segundo premio en la categoría de ciencias humanas por su ensayo La apocalíptica Yoknapatawpha County, en tres relatos del escritor William Faulkner, presentado en el Trigésimo Concurso Estudiantil “Fernando González” en el 2014. Su poema “Locomotora- Film” fue seleccionado en el segundo semestre del 2013 en la revista cartagenera Cabeza de Gato. Ha sido uno de los ganadores en el primer Slam de Poesía en el Ring realizado por el colectivo Las Desobedientes en febrero del 2015. Participó en las VIII Jornadas Universitarias de poesía ciudad de Bogotá “Nuevas voces para la poesía Iberoamericana” en septiembre del 2016. Su libro de poesía Las Heridas del Ruido fue publicado por la Editorial y Librería La Valija de Fuego en diciembre del  2015. Una selección de sus poemas ha sido publicados en las revistas Literariedad de Colombia, y Primera Página de México. Escribe ensayos literarios para la revista Liebre de fuego de México y LSD de Uruguay. En el 2019 gana el premio nacional de ensayo organizado por Lit Asociación de literatura en concertación con el Ministerio de Cultura con su trabajo Femina suite, polifonía entre un yo narrativo que se despliega en la trilogía de R. H. Moreno – Durán. Próximamente aparecerá su libro de poesía Leprosario —la curva de la piel— publicado por la editorial La valija de fuego y su libro de poesía Hojalata publicado por la editorial El taller blanco editores. 

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