Por Wilson Díaz
ROSAS DE PICARDÍA*
¡Es la rosa que llevo en el corazón!
Franz Sinatra
Vislumbré enardecer descalza,
tu sonrisa en el invierno.
Agazapado bajo la farola
descubro el sudor frenético
entre tu cuerpo.
Llevas un abrigo azul
luminoso de ansias
entre una hoguera citadina.
Estalla en el bolso
la mesa solitaria,
un rincón oscuro,
espera de picardía.
Atraviesas
mi sonrisa medrosa.
Buscas dentro de la intrepidez
el abrazo, el beso asediado
entre nuestros labios.
Una melodía de Sinatra
se estaciona sobre tus tacones,
bailas alrededor de mi espalda
con rosas almizcladas.
Robas pétalos entre mis huellas
de morir anclado
sobre tus sueños.
Te vas hacia el bullicio
de la noche, saltas
derribada llevándote
el espinoso rugido
del tirabuzón
dentro de la copa
disparada.
*Hace referencia a la popular canción británica de Frederic Weatherly.
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CAÍDO DEL CIELO,
SIENDO UN COMPLETO FRACASADO
Una posdata informa,
la dentadura falsa
entre un impermeable
sin levantar sospechas.
Aislado el eco
en el reloj
se viste de molestia,
entre el pasillo de un asmático.
El oleaje sinfónico de sartenes,
planchas exasperadas
en la llovizna, se van
hacia la llamada de la puerta,
bañada en la noche
de chispas alicaídas.
Lagrimoso el cielo,
lago de gasolina entre la brillantez
alquilada de un quiosco,
flota el abrelatas en la cavidad,
imaginaria de la rareza.
Ojeroso el sueño, eléctrico,
hemipléjico, traza en el ombligo
bocadillos de pastrami caliente,
festoneados entre perdidas niñerías.
Los spaghettis en el bolsillo,
con colillas en la deriva,
guardan la tristeza que baja
de la cremallera hasta la chuleta.
La bañera busca desatascar
ternuras, miniaturas
de estela fría.
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RIVINGTON STREET
Los búhos electrizados
agitan el telón.
Sombra larguirucha
parecida a una navaja
contorsionista.
La música
alterna invertebrada
pelirroja,
enfrascada,
en un foso de trueno.
Libre el anzuelo
entre los bastidores
responde en volapuk.
Se escuchan disparos
versos sobre volteretas
libertinas.
A las diez y veintitrés
se apagan todas las ilusiones.
Al final un proyector
enfoca la compañía
deprimente
de las actrices
entre calzoncillos desunidos.
Se apagan otra vez
las luces de las ilusiones.
Y entre un número y otro
saltan ojos
de gorriones lisiados.

Wilson Guillermo Díaz Rodríguez (Bogotá, 1978). En proceso de grado en Estudios Literarios en la Universidad Autónoma de Colombia. Promotor de literatura infantil y juvenil en espacios no convencionales desde el año 2006. Ha desarrollado talleres de lectura para niños y jóvenes. Algunos de sus poemas han sido publicados en la Fundación y Editorial DomingoAtrasado. Segundo premio en la categoría de ciencias humanas por su ensayo Ojos erectos, presentado en el Vigésimo Sexto Concurso Estudiantil “Fernando González” en el 2011. Segundo premio en la categoría de ciencias humanas por su ensayo La apocalíptica Yoknapatawpha County, en tres relatos del escritor William Faulkner, presentado en el Trigésimo Concurso Estudiantil “Fernando González” en el 2014. Uno de los ganadores en el primer Slam de Poesía en el Ring realizado por el colectivo Las Desobedientes en febrero del 2015. Autor de Las Heridas del Ruido (Editorial y Librería La Valija de Fuego, 2015). Ha colaborado con las revistas Literariedad de Colombia, y Primera Página de México. Escribe ensayos literarios para la revista Liebre de fuego de México y LSD de Uruguay. Ganador del premio nacional de ensayo organizado por Lit Asociación de literatura en concertación con el Ministerio de Cultura con su trabajo Femina suite, polifonía entre un yo narrativo que se despliega en la trilogía de R. H. Moreno – Durán. Su libro de poesía Suave deformación fue publicado por la editorial El Taller Blanco Ediciones en marzo del 2021.
