Un pájaro es un/a migrante que recorre una ciudad

Por Majo Ramírez

La primera vez que leí a Mayra Gutiérrez fue hace 5 años, cuando recibí “Muerte” (donde vemos el concepto de morirnacer), para publicarse aquí en La Liebre de Fuego —publicación que creé y edito desde 2016— y que también forma parte de su entrañable poemaria Los pájaros y las ciudades (2020), en dicho poema las imágenes de naturaleza son tan fuertes como en otras de sus creaciones. Esto siempre me recuerda a poemas del peruano José Watanabe, en cuya obra las y los lectores encuentran diversas criaturas (desde gatos visitantes hasta pájaros comprados “como se compra una fruta/ un ramo de flores” (Watanabe, 2019)) y naturaleza como sujetos poéticos principales.

Profundizando más en los poemas de naturaleza de Mayra, en estos puede notarse cómo la poeta es una con los paisajes, elementos o animales, ella es “agua dulce/ agua salada”, como en “Brazo de Mar”; ella es el “corazón del árbol seco” que “sólo le queda ser semilla”, como en “Muerte”. Mientras que en “Pluma de ave que hurtó”, ella misma fue tierra y su cuerpa se construye con esta, luego se transforma en un ave que remonta el vuelo con violencia. Por otro lado, “Pesadilla de la naturaleza” llega a hablarnos de la muerte en la imagen de una ballena varada.

Para mí, Los pájaros y las ciudades es un vuelo hacia la geografía interna; un recorrido hasta las reflexiones y sentires de la yo poética. Como las aves que vuelan para migrar hacia otros horizontes, así también los personajes de estos poemas, y al realizar estos viajes se encuentran con otrxs y sus problemáticas. Cada poema es una experiencia, en donde podemos sentir que todo se vive desde la o el sujeto que no encaja en los espacios que pisa o llega a ocupar. Además, problemas como el racismo o el clasismo están presentes en la poemaria, lo cual puede notarse por ejemplo en “Los pájaros y las ciudades (antipoética)” o “Gaslighting”, donde “los amigos blancos” chocan con la realidad de la poeta, con su pobreza, los cuestionamientos y el no habitar el propio cuerpo. 

La otredad se presenta en la mujer migrante, el negro, el vagabundo —quienes habitan realidades que no son expuestas en museos—, en la voz poética que se sabe morena y es evaluada desde la mirada de la familia blanca, a quien los blancos le examinan los zapatos en busca lodo: ese defecto, esa suciedad que se pretende innata en quienes habitamos pieles de colores poco aceptados, pero que son deseados cuando se exotizan. Igualmente, Mayra iza una “Bandera” para quienes han experimentado el dolor, grande o pequeño, ese pesar que explota en el interior cuando te corren de lugares o te abandonan, ante el crujido de la traición. 

Por último, me gustaría apuntar algo sobre mi poema favorito de este ejemplar: “El bosque el gato y el lenguaje”. Siempre he creído que la contemplación de los felinos debería ser un trabajo de tiempo completo; por supuesto, la poeta lo ha tomado como tal, sabe apreciar al gato que se revuelca en el jardín tratando de empaparse en su verdor. De igual forma, sabe que ella misma puede ser una con su gato y juntos pensar el bosque, revisitar la nostalgia; son cuerpos que, a pesar de estar vacíos y llenarse con todas las lluvias y miradas, habitan la belleza.

Puedes descargar Los pájaros y las ciudades aquí.

Los pájaros y las ciudades (2020) de Mayra Gutiérrez

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