Por Eduardo Rocha
Shakespeare
Fue acaso el ego de su don lo que lo tenía tan tranquilo. Pensó que pondría el FIN y simplemente escaparía, inocente, de tan sangriento acto. Faltándole unos toques a su obra, pudo escuchar las sirenas acercándose; luego el altoparlante amenazador. Supo que estaba perdido al escuchar la puerta cayendo y al agente especial que decía «lo hemos atrapado, no escribirá nada más…»
Once upon a time
Dios nunca dijo «¡Hágase la luz!»; fue sólo que tomó su pluma y una idea lo acosaba…

Eduardo Rocha (Durango, 1994). Una muestra de su trabajo forma parte de la antología Cuerpos Rotos de la editorial Bitácora de Vuelos. Lleva un par de años colaborando con los colectivos literarios «Cuántos Cuentos», de CDMX; y «El Cuentorio», de Colombia. En ambos escribe Cuento corto y Minificción.
